viernes, 8 de agosto de 2008
Soledad de dos
miércoles, 25 de junio de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
Pablo Azócar - "Natalia" - Página 45 . Editorial Cuarto Propio.
Estoy re-leyendo esta novela (aunque no me gusta llamarlo así) llamada Natalia de Pablo Azócar. Es increible como uno descubre cosas nuevas de algo que ya leyó (y funciona en otros casos tambien: leyó, vio, escuchó, etc.)
Ese fragmento de arriba me llegó ahora más que la primera vez que lo leí. Quizás porque ahora tomó otro significado.
Quería compartirlo por el simple hecho que creo que relata breve y brutalmente que quizás las cosas no llegan cuando nosotras las queremos, que las cosas no siempre resultan como las planeamos. Pero cada cosa tiene su tiempo y para aquello debemos cultivar la paciencia.
No digo que esperemos de brazos cruzados, mirando las cosas pasar; vamos por aquello que queremos, pero siempre pensemos que a veces, lo que queremos no es lo que necesitamos y cuando algo llega, jamás lo demos por sentado.
Tengamos paciencia, hay algo más sabio que nosotros.
lunes, 9 de junio de 2008
domingo, 8 de junio de 2008
Quizás, po.
Creo que fue por bailar solo. En parte porque así lo quise y en parte también porque no me quedaba otra. Éramos yo y dos más que -por cariño y mucha suerte- ya son uno solo.
Figuraba en medio de la gente que bailaba, se apretujaba y se besaba.
Yo.
Solo.
Fui mirado, tasado, evaluado y tachado de quizás qué tipo de hombre.
Me importó saberlo durante la primera canción.
En la tercera creo que se me olvidó. Fue ahí cuando supe que yo tenía el control. Como nunca antes, sentí que podía darme “lujos”.
Respondí a miradas, pero preferí mi vaso.
Me mantuve en el mismo lugar cuando se acercaron a mi lado, pero preferí mirar la pantalla y seguir sonriendo mientras me sentía presa de las ganas de alguien.
Y con la misma sonrisa me fui.
No sé bien qué hice o qué no hice, ni por qué ni nada. Pero me sentí bien. Me sentí mejor.
Sentí que tengo oportunidad en esto.
Y creo que fue precisamente por eso. Por bailar solo y disfrutarlo. Por disfrutarme a mí.
sábado, 7 de junio de 2008
Si se pierde, bueno... lo encontrará otra... pero yo lo encontré por una noche. Y estoy feliz por eso.
Siento la necesidad de plasmar esto de alguna forma u otra. Quisiera poder aferrarme a lo que estoy sintiendo, quiero que me dure por horas, días, semanas, meses y con esperanza diré años, quiero que me dure este sentimiento por todos los años que me quedan. Nunca nadie me había hecho sentir tan nerviosa, tan incómoda, tan fuera de lugar y que todo eso se sintiera bien, se sintiera correcto, porque simplemente eso estaba sintiendo. Nunca nadie había pensado un momento preciso para abrazarme, para que fuese sorpresivo, para que me tomara fuera de guardia. Anoche hizo eso, me lo dijo, más bien, me lo enunció. Y lo hizo, y lo hizo más de una vez y cada vez se sintió como la primera y volvía a lo mismo, pero cada vez mejor. Me hizo bailar sin ningún pudor durante 5 horas. Me hizo ir a mirarme al espejo 2 (o creo que fueron 3) veces, sólo para darme cuenta que no importaba, que tenía el maquillaje corrido, que se me estaba encrespando el pelo, que estaba un poco transpirada, pero daba lo mismo, me miraba igual. Sonrió 8 veces, las conté. Cada una de esas veces fue porque me mostraba todos los dientes, cada uno de ellos. Me pidió sin palabras que le hiciera cariño y fue tan extraño tocar a otro, que la piel fuese más suave, el pelo un poco transpirado, pero sin ser grasoso, la barba puntiaguda y delicada, la piel de su cuello tan delicada y firme. Acerqué mis piernas justo debajito de las de él. Me hablaba cerca, al oído. No se dio cuenta que nos quedaba poco tiempo juntos, apoyé mi mano lo más cerca de él que pude, estiré mi dedo meñique para que ojala rozara su mano. Él, en un acto sin ningún pensamiento, tan sólo siguiendo un impulso, apoyó su cabeza en mi hombro. Esos segundos fueron eternos. Me paralicé, pero no, anoche no se trató de lo que no hice y de lo que no fue, porque anoche lo fue todo. Me moví despacito y apoyé mi mano sobre su cabeza y le hice cariño. Tan extraño fue tocar a otro. No había tocado otro cuerpo de esa forma hace casi 4 años. Y esto se sintió mejor, se sintió tanto mejor.
Si se pierde, bueno... lo encontrará otra... pero yo lo encontré por una noche. Y estoy feliz por eso.
miércoles, 4 de junio de 2008
¿o no?
Me gustaría tener esa perseverancia...
tener ese coraje,
tener esa fuerza de voluntad (suena tan grandilocuente),
para obtener lo que quiero.
Pero me veo chiquitita,
tan poca cosa...
¿quién la va a querer a esa?
Imponerme de tal forma que si me empujan y caiga pueda levantarme para ir nuevamente a la guerra.
Quiero tener ímpetu (esa palabra precisa).
Quiero saber cruzar las piernas y poder decir una oración de corrido.
Quiero poder entenderlo y sonreírle como si nada más importara.
Pero... ¿quién realmente obtiene lo que quiere?
Más bien, tenemos lo que necesitamos.
¿o no?
jueves, 29 de mayo de 2008
Quiero más.
martes, 27 de mayo de 2008
Creo que no es mucho pedir
domingo, 11 de mayo de 2008
hace muchos años y sin buscarlo lo encontré. estaba en una sala de clases tan silencioso como la sombra. tan silencioso que cuando hablaba ni yo misma lo oía. es que no era de mi gusto. no habían en él barbas largas, ni resabios de revolución. hasta que un día entró envalentonado con la boca roja manchada por una paleta en forma de fruta y me habló rápido. a ratos me miraba mientras yo ponía la atención en otras latitudes amorosas y sexuales. y no es que esa vez me haya enamorado. eso ocurrió mucho tiempo después. sin embargo, en ese día, en ese momento, en esa boca roja manchada por la paleta, hubo algo que me obligó a escuchar eso que antes no escuchaba. decenas de años después, entendí que no quería guerrilleros zapatistas, ni revolucionarios de la américa libre. lo quería a él. lo amaba a él. o por lo menos lo había amado un tiempo. y nunca se lo dije. o se lo dije, pero de mentira. para que sonara de mentira. alá sabe que había pensado mucho en él, aunque ya no había nada que me recordara el ímpetu de los primeros años. él había perdido esa valentía y ese aplomo que yo amaba. yo lo había perdido a él y no sé si a esa altura importaba mucho. era mejor cortar por lo sano.
lunes, 21 de abril de 2008
miércoles, 19 de marzo de 2008
De alguna manera creo que esperamos a que las cosas lleguen por sí solas, en este caso, el amor, y no es que uno ande buscando y buscando a ver quién cae, sino que no avanzamos hacia aquello.
Con esto quiero decir que: el amor lo encontramos, y lo perdemos luego, porque nunca lo vamos a buscar, desde un principio. Porque esperamos a que resulte de la nada, y sólo porque sí. Esperamos que él nos encuentre, y de tanto esperar, se nos va. Por giles.
Yo por ejemplo, creo que vi una pequeña señal que decía que quizás por ahí sí. Pero ¿qué pasa? Que soy tan gallina, que aún cuando basta sólo con que diga "hola", no me atrevo. Es el miedo al rechazo. Y ese miedo nos tiene tan paralizados, pensando: "si me rechazan una vez más, me voy al carajo", y por supuesto, dejamos de arriesgarnos, y todo lo que imaginamos que pasaría, se nos va en collera.
Esa es la respuesta que buscábamos. Creo.
jueves, 13 de marzo de 2008
I just don´t know where I´m going, but I know where I´ll stay. I just don´t know where to find him, but I know he can´t hide.
martes, 11 de marzo de 2008

Nunca fue fácil. A mí nunca me fue fácil. Que la otra parte no quería, que había otra persona, que habían otras personas, que no era tanto y que no podía ser, no más. Yo siempre quise estar con alguien y aún lo quiero. Lo digo de verdad. Le puse empeño cuando tuve que hacerlo, fui sincero cuando tenía que serlo y fui derecho cuando debía. Pero nada ha funcionado, en el sentido de que siga con alguien a mi lado.
Nunca me han pateado. Las dos veces en que existió la posibilidad de que ocurriera –en cuanto a que estaba en una relación fija, con nombre y todo- fui yo quien decidió que ya no más. Y no me enorgullece. No fue fácil; hasta pena me dio. Creo que en parte porque terminaba con algo que sabía me iba a costar vivir nuevamente. Y así es. Siempre lo ha sido, porque para mí –esto de las relaciones amorosas- no me es fácil.
Nunca he estado con alguien de quien esté profundamente enamorado. No hablo de amar, porque pienso que cuando uno ama es porque se ha dado la posibilidad de demostrarlo, y para eso, se debe estar en pareja. En cambio, uno sí puede enamorarse de alguien que no está contigo. Y yo si me he enamorado. Mucho. Dos veces. Y en ambas oportunidades, no he podido amar.
¿Es muy terrible todo esto? Increíblemente, pienso que no. A final de cuentas, a todo el mundo se le aparece el indicado o indicada. Luego de varias relaciones o simplemente a la primera. Así suena sencillo, pero para mí nunca ha sido fácil. Sin embargo, nunca ha sido terrible tampoco.
domingo, 9 de marzo de 2008
Yo de verdá creo que el día en que tenga algo real, algo estable y qué se yo, eso va a cambiar. Yo bebo, desde que perdí a alguien. Entonces, esa ausencia es más fácil esconderla en la ebriedad. No digo que pase toda la vida así, porque no es cierto, pero creo firmemente que las razones que me hacen beber, y a veces emborracharme, es esa, es efectivamente la soledad.
Estoy aburrida de estar sola. Nosotros, que participamos acá, nos merecemos algo. Merecemos que nos quieran, y merecemos ser felices. O andar más contentos, al menos.


