martes, 11 de marzo de 2008


Nunca fue fácil. A mí nunca me fue fácil. Que la otra parte no quería, que había otra persona, que habían otras personas, que no era tanto y que no podía ser, no más. Yo siempre quise estar con alguien y aún lo quiero. Lo digo de verdad. Le puse empeño cuando tuve que hacerlo, fui sincero cuando tenía que serlo y fui derecho cuando debía. Pero nada ha funcionado, en el sentido de que siga con alguien a mi lado.

Nunca me han pateado. Las dos veces en que existió la posibilidad de que ocurriera –en cuanto a que estaba en una relación fija, con nombre y todo- fui yo quien decidió que ya no más. Y no me enorgullece. No fue fácil; hasta pena me dio. Creo que en parte porque terminaba con algo que sabía me iba a costar vivir nuevamente. Y así es. Siempre lo ha sido, porque para mí –esto de las relaciones amorosas- no me es fácil.

Nunca he estado con alguien de quien esté profundamente enamorado. No hablo de amar, porque pienso que cuando uno ama es porque se ha dado la posibilidad de demostrarlo, y para eso, se debe estar en pareja. En cambio, uno sí puede enamorarse de alguien que no está contigo. Y yo si me he enamorado. Mucho. Dos veces. Y en ambas oportunidades, no he podido amar.

¿Es muy terrible todo esto? Increíblemente, pienso que no. A final de cuentas, a todo el mundo se le aparece el indicado o indicada. Luego de varias relaciones o simplemente a la primera. Así suena sencillo, pero para mí nunca ha sido fácil. Sin embargo, nunca ha sido terrible tampoco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces me gustaría estar en una comedia romántica.
Que el final fuera feliz.
y que aunque una sea la persona más estupida del mundo, la otra persona igual te ama.

Ricardo Iturrieta dijo...

No hay peor que infierno que el no amar. Eso es terrible: no amar. Porque creeme que es mucho mejor un amor no correspondido, desdichado y que te haga sentir el corazón latiendo en una arcada que no amar, que ser indiferente al amor y no sufrir por eso. Aunque suene algo masoca y medio budista-busco-el-nirvana: hay que sufrir para amar la vida.