
Nunca fue fácil. A mí nunca me fue fácil. Que la otra parte no quería, que había otra persona, que habían otras personas, que no era tanto y que no podía ser, no más. Yo siempre quise estar con alguien y aún lo quiero. Lo digo de verdad. Le puse empeño cuando tuve que hacerlo, fui sincero cuando tenía que serlo y fui derecho cuando debía. Pero nada ha funcionado, en el sentido de que siga con alguien a mi lado.
Nunca me han pateado. Las dos veces en que existió la posibilidad de que ocurriera –en cuanto a que estaba en una relación fija, con nombre y todo- fui yo quien decidió que ya no más. Y no me enorgullece. No fue fácil; hasta pena me dio. Creo que en parte porque terminaba con algo que sabía me iba a costar vivir nuevamente. Y así es. Siempre lo ha sido, porque para mí –esto de las relaciones amorosas- no me es fácil.
Nunca he estado con alguien de quien esté profundamente enamorado. No hablo de amar, porque pienso que cuando uno ama es porque se ha dado la posibilidad de demostrarlo, y para eso, se debe estar en pareja. En cambio, uno sí puede enamorarse de alguien que no está contigo. Y yo si me he enamorado. Mucho. Dos veces. Y en ambas oportunidades, no he podido amar.
¿Es muy terrible todo esto? Increíblemente, pienso que no. A final de cuentas, a todo el mundo se le aparece el indicado o indicada. Luego de varias relaciones o simplemente a la primera. Así suena sencillo, pero para mí nunca ha sido fácil. Sin embargo, nunca ha sido terrible tampoco.
2 comentarios:
A veces me gustaría estar en una comedia romántica.
Que el final fuera feliz.
y que aunque una sea la persona más estupida del mundo, la otra persona igual te ama.
No hay peor que infierno que el no amar. Eso es terrible: no amar. Porque creeme que es mucho mejor un amor no correspondido, desdichado y que te haga sentir el corazón latiendo en una arcada que no amar, que ser indiferente al amor y no sufrir por eso. Aunque suene algo masoca y medio budista-busco-el-nirvana: hay que sufrir para amar la vida.
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