jueves, 29 de mayo de 2008

Quiero más.

Me dí cuenta de lo mal que me dejó. Me di cuenta ayer mientras estuve sentada, tiritando un poco, al lado de otro. Hacía frío y no estaba abrigada. Fumé un cigarrillo tras otro y no hallé la forma de ser más linda, de ser más coqueta, de ser más conversadora, de ser más agradable, más atrayente, más tierna, más femenina, de ser simplemente... más.

martes, 27 de mayo de 2008

Creo que no es mucho pedir

Que fume cigarros
Que no fume pitos
Que le guste y disfrute como nadie un buen trago
Que pueda pasar horas mirando el techo sólo porque sí
Que quiera siempre más
Que se entretenga sólo con salir a pasear en auto
Que le guste treparse a los árboles
Que ame la playa en invierno
Que me odie de vez en cuando y me lo haga saber
Que ría cuando tiro una talla
Que sepa cocinar
Que maneje mejor que yo
Que asuma y aprecie mi ponchera que no se irá jamás
Que nadie le gane en los juegos de mesa
Que haya viajado a un país que no sea ni Perú ni Argentina
Que encuentre atractivos mis cambios de humor
Que me invite de la nada a tomar café
Que ame a mi madre
Que me tome la mano cuando vayamos en el auto
Que apoye su frente en mi cuello cuando tenga pena
Que me sirva un plato de espirales con salsa con cuchara
Que de repente use mi ropa para acordarse de mí
Que me diga “abrígate, que hace frío“
Que le de vergüenza decirme que me quiere
Que me rete cuando hago algo mal
Que sepa tocar guitarra
Que se ensucie todo el tiempo
Que me quiera de verdad

domingo, 11 de mayo de 2008


hace muchos años y sin buscarlo lo encontré. estaba en una sala de clases tan silencioso como la sombra. tan silencioso que cuando hablaba ni yo misma lo oía. es que no era de mi gusto. no habían en él barbas largas, ni resabios de revolución. hasta que un día entró envalentonado con la boca roja manchada por una paleta en forma de fruta y me habló rápido. a ratos me miraba mientras yo ponía la atención en otras latitudes amorosas y sexuales. y no es que esa vez me haya enamorado. eso ocurrió mucho tiempo después. sin embargo, en ese día, en ese momento, en esa boca roja manchada por la paleta, hubo algo que me obligó a escuchar eso que antes no escuchaba. decenas de años después, entendí que no quería guerrilleros zapatistas, ni revolucionarios de la américa libre. lo quería a él. lo amaba a él. o por lo menos lo había amado un tiempo. y nunca se lo dije. o se lo dije, pero de mentira. para que sonara de mentira. alá sabe que había pensado mucho en él, aunque ya no había nada que me recordara el ímpetu de los primeros años. él había perdido esa valentía y ese aplomo que yo amaba. yo lo había perdido a él y no sé si a esa altura importaba mucho. era mejor cortar por lo sano.