hace muchos años y sin buscarlo lo encontré. estaba en una sala de clases tan silencioso como la sombra. tan silencioso que cuando hablaba ni yo misma lo oía. es que no era de mi gusto. no habían en él barbas largas, ni resabios de revolución. hasta que un día entró envalentonado con la boca roja manchada por una paleta en forma de fruta y me habló rápido. a ratos me miraba mientras yo ponía la atención en otras latitudes amorosas y sexuales. y no es que esa vez me haya enamorado. eso ocurrió mucho tiempo después. sin embargo, en ese día, en ese momento, en esa boca roja manchada por la paleta, hubo algo que me obligó a escuchar eso que antes no escuchaba. decenas de años después, entendí que no quería guerrilleros zapatistas, ni revolucionarios de la américa libre. lo quería a él. lo amaba a él. o por lo menos lo había amado un tiempo. y nunca se lo dije. o se lo dije, pero de mentira. para que sonara de mentira. alá sabe que había pensado mucho en él, aunque ya no había nada que me recordara el ímpetu de los primeros años. él había perdido esa valentía y ese aplomo que yo amaba. yo lo había perdido a él y no sé si a esa altura importaba mucho. era mejor cortar por lo sano.
domingo, 11 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario