sábado, 14 de junio de 2008

"¿Conocen la historia del irlandés que preparó una cena descomunal nada más que para ver cómo lo querían sus amigis, y que se suicidó a medianoche con el cuchillo de la torta un minuto antes de que irrumpieran todos con la intención de darle una sorpresa?"

Pablo Azócar - "Natalia" - Página 45 . Editorial Cuarto Propio.

Estoy re-leyendo esta novela (aunque no me gusta llamarlo así) llamada Natalia de Pablo Azócar. Es increible como uno descubre cosas nuevas de algo que ya leyó (y funciona en otros casos tambien: leyó, vio, escuchó, etc.)
Ese fragmento de arriba me llegó ahora más que la primera vez que lo leí. Quizás porque ahora tomó otro significado.
Quería compartirlo por el simple hecho que creo que relata breve y brutalmente que quizás las cosas no llegan cuando nosotras las queremos, que las cosas no siempre resultan como las planeamos. Pero cada cosa tiene su tiempo y para aquello debemos cultivar la paciencia.
No digo que esperemos de brazos cruzados, mirando las cosas pasar; vamos por aquello que queremos, pero siempre pensemos que a veces, lo que queremos no es lo que necesitamos y cuando algo llega, jamás lo demos por sentado.
Tengamos paciencia, hay algo más sabio que nosotros.

No hay comentarios: