domingo, 8 de junio de 2008

Quizás, po.

Creo que fue por bailar solo. En parte porque así lo quise y en parte también porque no me quedaba otra. Éramos yo y dos más que -por cariño y mucha suerte- ya son uno solo.

Figuraba en medio de la gente que bailaba, se apretujaba y se besaba.

Yo.

Solo.

Fui mirado, tasado, evaluado y tachado de quizás qué tipo de hombre.

Me importó saberlo durante la primera canción.

En la tercera creo que se me olvidó. Fue ahí cuando supe que yo tenía el control. Como nunca antes, sentí que podía darme “lujos”.

Respondí a miradas, pero preferí mi vaso.

Me mantuve en el mismo lugar cuando se acercaron a mi lado, pero preferí mirar la pantalla y seguir sonriendo mientras me sentía presa de las ganas de alguien.

Y con la misma sonrisa me fui.

No sé bien qué hice o qué no hice, ni por qué ni nada. Pero me sentí bien. Me sentí mejor.

Sentí que tengo oportunidad en esto.

Y creo que fue precisamente por eso. Por bailar solo y disfrutarlo. Por disfrutarme a mí.

No hay comentarios: